Procesión del Santo Entierro: fotografía principal: DBB; fotografías secundarias: Mario Gambra y DBB.

La procesión del «Santo Entierro».

Finalmente, en la tarde del Viernes Santo y tras la celebración en nuestra Parroquia de los Santos Oficios, la Cofradía inicia su salida procesional para su incorporación a la “Procesión del Santo Entierro” organizada por la Muy Ilustre, Antiquísima y Real Hermandad de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo y Madre de Dios de Misericordia.

En esta magna procesión participamos con nuestros pasos titulares de “Jesús de la Humillación” y “María Santísima de la Amargura” ocupando el lugar indicado por la Hermandad de la Sangre de Cristo, siguiendo el orden cronológico de la Pasión y Muerte de Jesucristo, por lo que nuestro misterio advocacional le corresponde tras la Cofradía del Santísimo Ecce Homo y de Nuestra Señora de las Angustias.

Nuestra presencia en esta procesión tiene varios objetivos importantes:

  • Por una parte, y junto a las demás cofradías de nuestra Semana Santa, anunciamos a Jesucristo haciendo presente su Pasión y Muerte.
  • Por otra parte, renovamos el compromiso adherido con la Hermandad de la Sangre de Cristo al participar en su procesión, que también es la nuestra, puesto que todos los hermanos de nuestra Cofradía tenemos la consideración de “Hermanos Espirituales” de la citada Hermandad. Entre los beneficios y gracias espirituales que podemos lucrarnos con nuestra asistencia al “Santo Entierro” se encuentran las concedidas por Alejandro VII en el año 1666, renovadas posteriormente por Pío VII con cinco Breves con fecha 20 y 24 de septiembre de 1819 y rubricadas en la Basílica de Santa María la Mayor de Roma [1].
  • Pero, ante todo, la finalidad no es otra que acompañar hasta el sepulcro el Cuerpo de Jesús, tras haber sido bajado de la Cruz, tal y como hicieron hace casi 2000 años un pequeño grupo de sus discípulos. Es decir, superar el cansancio, las dificultades y cualquier tipo de obstáculo para estar con un Amigo. Y además hacerlo con la esperanza y el gozo que supone el que, repetimos, no creemos en alguien yacente en una cama sino en un Vivo, ¡en Cristo Resucitado!.

El Santo Entierro, la «procesión de procesiones».

Para conocer el origen de esta procesión hay que remontarse al siglo XIV, cuando se tiene constancia que, por disposición real, recorría las calles zaragozanas una procesión con origen en el Convento de San Francisco en la que se integraba el Santo Entierro, aunque no es hasta 1565 cuando se tienen noticias de que la Hermandad de la Sangre de Cristo celebraba una procesión del Santo Entierro [2].

Los primeros documentos que constatan esta organización son de la primera mitad del siglo XVII, siendo especialmente relevante el hallazgo en el Archivo Histórico de Protocolos de Zaragoza de la licencia concedida el 21 de marzo de 1617 por el deán del Cabildo de la Seo, Francisco Lamata, de efectuar la procesión del “Entierro de Cristo” en el día del Sábado Santo atendiendo así a la solicitud de Jerónimo Mipanas, oficial de la Hermandad de la Sangre de Cristo [3].

Por otra parte, también es conocida la organización, por parte de la Venerable Orden Tercera, de otra procesión del “Santo Entierro” en la tarde del Viernes Santo hasta la Guerra de la Independencia, ya que tras esta, la Hermandad obtuvo el privilegio exclusivo de celebrar el Santo Entierro además de prevalecer su Sepulcro sobre cualquiera que hubiera en la ciudad [4].

Cuatrocientos años después, la procesión es el acto religioso de mayor tradición y arraigo popular de cuantos se celebran en la ciudad. Actualmente, el cortejo procesional se inicia con la bandera de la Hermandad organizadora a la que le suceden un muñidor, que con el sonido de sus campanas anuncia el paso de la procesión, acompañado de las “escalerillas” con atributos de la Pasión y seguido por varios personajes del Antiguo y del Nuevo Testamento, como las doce Tribus de Israel, las figuras bíblicas que anunciaron la venida de Cristo (Abraham con su hijo Isaac, Moisés, Aarón, Melquisedec y David), el “Pueblo Hebreo” o la “Samaritana”.

A continuación, participan las veinticuatro cofradías y hermandades de la Semana Santa Zaragoza portando sus pasos y ordenadas según el momento cronológico al que refiere su advocación dentro de la Pasión y Muerte de Jesucristo (excepción hecha de la Hermandad de Cristo Resucitado que participa en primer lugar, en calidad de invitada, con la imagen de “Santa María de la Esperanza y del Consuelo”).

Y, detrás de todas ellas, y presidiendo el cortejo, aparece el “Santo Cristo de la Cama”, eje principal de la Procesión del Santo Entierro y, por lo tanto, pilar fundamental de la propia historia de la Semana Santa en Zaragoza que es portado en cada ocasión que sale a las calles zaragozanas por miembros de la llamada “Sección de la Cama” quedando precedido por pebeteros y hachones y siendo tradicionalmente custodiado (al menos desde finales del siglo XVII) por la conocida “Guardia Romana”.

Finalmente y concluyendo el cortejo, se sitúan los hermanos receptores y aspirantes de la Hermandad, el banderín de la ciudad, donado por el Ayuntamiento de Zaragoza en el acto anteriormente citado celebrado en 1959 y que, procesionalmente, es portado por el Hermano Decano, el “Estandarte Real” regalado por la Reina Isabel II en 1860, los Hermanos Mayores de las Cofradías participantes y las autoridades eclesiásticas y civiles.

El Santo Cristo de la Cama.

El “Santo Cristo de la Cama” es propiedad de la Hermandad de la Sangre de Cristo, representa a Cristo muerto, teniendo sus brazos articulados por lo que, como ya señalaba el Padre Roque Alberto Faci en 1739, era utilizada «para la piadosa función del Descendimiento, y después la lleva en la procesión, que llamamos del Entierro de Cristo, y todo el año se adora en dicho Sepulcro, dando el Señor su mano a todos para adorarla, pues como saben todos, estas Imágenes se hacen en esta forma flexibles para el mayor uso de la piedad cristiana. Los favores de esta S. Imagen son el continuo socorro de tantos desamparados, como recoge la piedad de su Cofradía, para darles sepultura cristiana» [2].

De tamaño natural, con una medida de 1,83 metros desde la cabeza hasta los pies, todavía se desconoce tanto su origen como la fecha de datación, si bien por sus características estilísticas, aspecto y por tratarse de una imagen de discreta calidad, pudiéndose encuadrar dentro del tardomanierismo reformado que se practicaba en las primeras décadas del siglo XVIII en los talleres aragoneses [5].

Se conservaba en una capilla del Convento de San Francisco hasta que fue destruido en 1809 por las tropas francesas, siendo entonces rescatado por una mujer llamada María Blánquez, quién la trasladó primero al Palacio Arzobispal y luego a la Basílica del Pilar, recibiendo durante el trayecto varias heridas de bala y bayoneta. En 1810, sería nuevamente trasladado a la Iglesia de Santa Cruz, desde donde el 25 de diciembre de 1813 partiría hasta la Iglesia de San Cayetano, en donde se encuentra desde entonces. Ostenta el honorífico título de “Capitán General” del Ejército siendo también distinguida en 1909 con la “Medalla de Oro del Centenario de los Sitios”.

Notas de referencia:

[1] «Renovación del Breve expedido en Roma a veintisiete de Febrero del año mil seiscientos sesenta y seis, por nuestro Santísimo Padre Alejando VII». Publicado en el Apéndice II de los Estatutos de la Cofradía de Nuestra Señora de la Piedad y del Santo Sepulcro de Zaragoza. 1947.

[2] Padre Roque Alberto Faci: “Aragón, Reyno de Christo y dote de María Santísima”. Zaragoza, 1739. Pág. 42.

[3] Olmo Gracia, Antonio: “La Semana Santa en Zaragoza entre 1596 y 1628 a través de unas licencias de salida procesional inéditas”. En Redobles nº16. Asociación Cultural Redobles, 2014.

[4] García de Paso Remón, Alfonso y Rincón García, Wifredo: “La semana santa en Zaragoza”. Unali, Zaragoza. 1981.

[5] Ansón Navarro , Arturo y Pardos Solanas, Carlos: “Estudio sobre la imagen del Cristo de la Cama. En “El Cristo de la Cama de la Hermandad de la Sangre de Cristo de Zaragoza”, págs. 9-22. Zaragoza: Asociación Cultural Redobles, 2010.